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No hay ninguna duda sobre lo importante que es el uso del casco al momento de pedalear. No sólo porque su uso es obligatorio en zonas urbanas, sino porque protege una parte vital de tu cuerpo en caso de accidentes: tu cabeza.
En W&W encuentras una amplia oferta de cascos seguros, con estilo, y que cumplen con la normativa vigente, entre los que puedes elegir, pero… ¿Cuál es el más adecuado para ti?, ¡te contamos sobre los tipos de casco que existen y los factores que deberías tomar en cuenta para comprar uno!
Elige el tipo de casco según tus rutas habituales
Lo primero que debes tomar en cuenta al momento de comprar un casco es el lugar donde vas a usarlo; obviamente no es lo mismo un casco para downhill que un casco para usar en ciudad. A grandes rasgos, puedes encontrar 4 tipos de casco en el mercado – y todas sus mixturas:
- Cascos urbanos, que agrupan una amplia variedad de estilos y características. Suelen ser poco complejos en términos aerodinámicos y estar orientados a factores relevantes al pedalear en ciudad: estética, comodidad de transporte, etc. Además, muchos de estos cascos están homologados también para uso en patines, lo que les da mayor versatilidad. En W&W/cascos urbanos encuentras una gran cantidad de modelos, distintos estilos y diversos niveles de precio para elegir.
- Cascos de montaña, que se caracterizan por tener visera alargada y una zona trasera también algo más alargada – lo que los hace algo más pesados –, con el objetivo de proteger la zona cervical en caso de caídas. Existen cascos de montaña muy distintos entre sí, en función de las distintas disciplinas que puedes practicar en montaña. Si lo tuyo es el ascenso y descenso, puedes encontrar algunos modelos muy interesantes en W&W/cascos montaña.
- Cascos de carretera, que son cascos muy ligeros, sin visera, con mucha ventilación y con la zona trasera más corta, para no entorpecer la posición del ciclista. En estos casos se privilegia la aerodinámica, mientras la protección está orientada al tránsito por zonas planas y con cemento, lo que se traduce en pocos ángulos en caso de accidentes y altas temperaturas.
- Cascos aerodinámicos, que son cascos extremadamente ligeros y orientados a disciplinas deportivas como el contrarreloj o el triatlón.
¿Qué factores tomar en cuenta?
Una vez que hayas definido el tipo de casco que vas a comprar, es importante encontrar uno que – más allá de sus características generales – se acomode a tu cuerpo. Es hora de tomar en cuenta, al menos:
- La talla: los cascos vienen en distintos tamaños o tallas. Es importante elegir la talla adecuada para que el casco se ajuste de forma correcta y sea efectivamente seguro. La talla de tu casco depende del contorno de tu cabeza, el que debes medir – en centímetros – justo por encima de tus cejas. Toma en cuenta que, si tu cabeza tiene un tamaño intermedio entre dos tallas, debes elegir la más pequeña.
- El peso: debes tomar en cuenta que el casco supone un peso constante sobre tu cabeza. En general, es un peso que pasa desapercibido, pero que puede generar dolores de cabeza o en la zona cervical si pasas mucho tiempo usando un casco muy pesado o recorres distancias largas con él. En W&W encontrarás modelos de hasta 490grs. (en talla L), con los que no tendrás este tipo de problemas.
- Las ranuras de ventilación: en zonas con altas temperaturas, en verano, en lugares con mucho cemento o con alto tráfico de vehículos motorizados, etc. la temperatura de tu cuerpo puede ascender demasiado y generarte incomodidad mientras pedaleas… Ahora bien, ¿sabías que tu temperatura corporal se regula por la temperatura en tu cabeza?, por eso por es importante elegir un casco con el nivel de ventilación adecuado. Ese “nivel adecuado” depende de tu gusto personal, pero toma en cuenta que a más ranuras, mayor ventilación y menor temperatura en tu cabeza.
Como comentamos en una entrada previa del blog, los cascos que se utilizan en Chile deben cumplir con normativas internacionales de calidad. Si quieres asegurarte de que el casco es realmente seguro y te protegerá ante un imprevisto, esto es clave. No corras riesgos: consulta por las acreditaciones y certificados de calidad antes de comprar tu casco.
Y también fíjate en la fecha de fabricación del casco. Los cascos tienen una vida útil de alrededor de 5 años, que puede reducirse si el casco tiene algún accidente o ha estado sometido a condiciones ambientales difíciles (si ha estado guardado en un espacio muy húmedo o expuesto al sol). Fíjate que el casco que compres esté en buenas condiciones y no te olvides de cambiarlo cuando corresponda.
¿Listo para pedalear?, considera estos últimos consejos

Si ya tienes el tipo de casco adecuado y de la talla precisa, no descuides el último paso: usa el casco correctamente:
- Ubica el casco en posición horizontal y uno o dos centímetros más arriba de tus ojos, para que no obstruya tu visión.
- Ajusta las correas para que el casco se adapte perfectamente a tu cabeza. Recuerda que no debe quedar apretado ni suelto, debe sentirse cómodo y no debe moverse si sacudes tu cabeza.
- Verifica el ajuste antes de arrancar. Para esto, abre tu boca con el casco puesto; si sientes un poco de presión al hacerlo, entonces está puesto correctamente.
Como ciclista sabrás que, según la normativa aplicable en territorio chileno, “el casco protector [es] exigible a los conductores de bicicletas y sus acompañantes que transiten en las zonas urbanas” (art. 18, Decreto Supremo 22/2006, del del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones).
Pero ¿en qué se basa esta decisión?, ¿cuáles son los argumentos detrás de ella?, ¿en qué sentido el casco es un imprescindible para la seguridad de los ciclistas? ¡Te lo contamos!
Abramos el debate…
Existen sólidos argumentos en favor del uso del casco. Un estudio de la Fundación MAPFRE, que revisa evidencia científica en torno a esta temática (y otras vinculadas, como el uso de cinturón de seguridad, de airbags, entre otros), menciona que los cascos reducen entre un 63% y un 88% el riesgo de sufrir lesiones en la cabeza al momento de sufrir un accidente, las que son las responsables de 3 de cada 4 muertes en accidentes de tránsito donde un ciclista está involucrado. Este nivel de protección es similar en accidentes donde sólo bicicletas están involucradas y en accidentes que involucran bicicletas y vehículos a motor. Este fue uno de los argumentos principales de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset) al lanzar el Reglamento de Convivencia que establece la multa que antes mencionamos, por el no uso de casco al conducir bicicletas en zonas urbanas.
Específicamente, ¿qué función cumple el casco?

Más allá de los debates sobre si es adecuado incentivar o no su uso, está científicamente comprobado que el casco tiene un efecto sobre el modo en que la cabeza del ciclista recibe el golpe en caso de un eventual accidente. Imagina que estás manejando tu bicicleta y te caes, chocando tu cabeza con el suelo; ¿qué es lo que sucede y cómo actúa el casco?
¡Transfórmate en un conductor seguro y en tendencia!
Aunque es obligatorio, un estudio observacional realizado por Datavoz, la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y Conaset señala que, en 2022, sólo un 61% de los conductores de ciclos utilizan casco. Es un porcentaje bajo, pero inferior al reporte de la Mutual de seguridad en 2018, que precisó este dato en un 42%: en Chile, el uso de casco se masifica lentamente, y ya puedes encontrar un montón de alternativas seguras, cómodas y que acompañen tu estilo como ciclista.
¡Revisa las opciones urbanas, de montaña e infantiles que W&W tiene para ti, ponte a la vanguardia y sal a pedalear seguro!
Muchos de nosotros – un 39% según un estudio realizado por Datavoz, la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y Conaset,– preferimos no usar casco cuando andamos en bicicleta. Hay todo tipo de argumentos para esta práctica poco segura: científicos (que no son realmente tan eficientes), funcionales (que son incómodos), estéticos (que no se ven bien y arruinan los peinados), entre otros; sin embargo, tienes que saber que en Chile el uso del casco es obligatorio en zonas urbanas, por lo que recomendamos que busques uno lindo, que te resulte cómodo y que cumpla con la normativa vigente.
Mientras revisas las opciones que tenemos para ti en W&W, te contamos todo lo que debes saber sobre la normativa que regula el uso de cascos para bicicleta a nivel nacional.
Un poco de contexto…
La Ley de Tránsito n° 18.290, en su artículo 80, establece que “todo conductor de motocicletas, motonetas, bicimotos y su acompañante deberán usar casco protector reglamentario. El uso de casco protector, en el caso de las bicicletas, será exigible sólo en las zonas urbanas”. Asimismo, el artículo 201 instituye que “es una infracción o contravención menos grave […] conducir bicicletas, motocicletas o vehículos similares, contraviniendo la norma sobre uso obligatorio de casco protector y demás elementos de seguridad” que, según el artículo 204, conlleva una multa de entre 0,5 y 1 unidad tributaria mensual.
En el año 2021, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones implementa un nuevo reglamento en base a estas leyes generales, donde se establecen – entre otras cosas – las especificaciones técnicas de los elementos de seguridad para ocupantes de ciclos: elementos reflectantes, luces, frenos y casco. Al momento de su lanzamiento, el gobierno comunicó fuertemente esta información, con el objetivo de “poner en una posición de igualdad a todos los medios de transportes y proteger a los usuarios más vulnerables que son peatones, ciclistas y motociclistas” (Gloria Hutt, Ministra de Transportes y Telecomunicaciones, 29/07/2021).
¿Cuáles son los requisitos técnicos deben cumplir los cascos para su uso en Chile?

Actualmente, se establecen tres cuestiones generales:
- Como mínimo, deben cubrir la parte superior de la cabeza.
- Los cascos deben estar compuestos de una carcasa exterior, un revestimiento y una capa interior compacta. El objetivo de los tres elementos, en conjunto, es dispersar y absorber la energía en el caso de un eventual impacto. Esto reduce el riesgo de lesiones graves y de muerte por impacto.
- Debe tener un sistema de retención que fije el casco a la cabeza del conductor. Para esto pueden usarse hebillas, trabas, cierres u otros.
El cumplimiento de estos requisitos debe acreditarse frente al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones presentando una serie de antecedentes. Adicionalmente, deberá certificarse el cumplimiento de los mínimos provistos por el Comité Europeo de Normalización (Helmets for Pedal Cyclists and for Users of Skateboards and Roller Skates), o del CPSC 16 CFR 1203 de los Estados Unidos (Safety Standard for Bicycle Helmets). Ambas entidades exigen no sólo los requisitos expuestos explícitamente para el caso chileno, sino también fijan mínimos respecto al campo de visión provista, las propiedades de absorción de impacto, las propiedades de retención o sujeción, y la información y etiquetado de los productos.
¿Es conveniente comprar un casco acreditado?

Se trata de una ecuación simple: la mejor forma de asegurarte que el casco que compres sea efectivamente seguro, es que cumpla con la normativa establecida por el Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones; la mejor forma de asegurarte del cumplimiento de esta normativa es chequeando su certificado de acreditación.
La oferta completa de cascos de W&W cuenta con diversas acreditaciones – específicamente las normativas internacionales CPSC y CE. En el sitio web, puedes chequear esta información haciendo scroll hasta el apartado “certificados de seguridad” o puedes consultarnos directamente aquí.
¡No hay más excusas!, pedalea seguro con los cascos urbanos, de montaña o infantiles de W&W.
Para un usuario desprevenido, comprar una bicicleta puede parecer un ejercicio simple; ¡entre las múltiples ofertas que hay en el mercado, seguro que alguna se ajusta a sus necesidades!
Sin embargo, cuando te conviertes en un ciclista regular, es posible que notes que algunos de los elementos a los que no les diste demasiada importancia en principio, son en verdad muy importantes para hacer de tu viaje algo verdaderamente confortable y seguro.
Un ejemplo de lo anterior es el asiento de tu bicicleta. ¿Alguna vez pensaste en él más que como factor de comodidad?, lo cierto es que el asiento de tu bicicleta es también – y sobre todo – un elemento de seguridad: un problema con tu asiento, sentirte incómodo durante el viaje, o manifestar algún tipo de dolor, puede hacerte perder la estabilidad de la bicicleta y provocar accidentes viales.
Así que la próxima vez que tomes tu bicicleta, fíjate: ¿es el asiento correcto, a la altura adecuada, y con la firmeza necesaria?, si no es así, te damos algunos tips para hacer de tu asiento el más seguro posible.
¿Estas usando el asiento correcto?
No todos los asientos son iguales. Para elegir la forma y el tamaño correctos debes tomar en cuenta varios factores. Te contamos cuáles son los más importantes, pero recuerda siempre probar el asiento en tu propia bicicleta antes de comprarlo, y probar todos los que sean necesarios para encontrar el que mejor se adecúa a tu cuerpo.

¿Cuál es la altura correcta para tu asiento?
Existen muchas formas de calcular la altura adecuada para tu asiento. Es importante que sepas que colocar el asiento a la altura correcta evitará que sufras dolores en los glúteos (si es que el asiento está muy alto), en las articulaciones de las rodillas (si el asiento está muy bajo), en la espalda (en ambos casos), entre otros, y te permitirá sacar el mayor provecho a cada pedaleo que realices.
Y bueno… ¿Cómo calculamos?, realmente es una fórmula bastante fácil, y depende de la altura que hay entre el piso y tu entre piernas. Debes medir esta distancia, multiplicarla por 0,88, y replicarla entre el pedal bajo y el centro de tu asiento. Por ejemplo, si entre el piso y tu entre piernas hay 65cm, el centro del asiento debe quedar a 57,2cm (65*0,88) del pedal bajo.
Por supuesto, la anterior es una fórmula típica. Nuevamente, no te olvides de probar como te sientes con la altura en la que instalaste tu asiento.

El broche de oro: la firmeza necesaria
Si ya tomaste en cuenta todos estos factores y elegiste el mejor asiento para ti, ¡no falles en el último paso! Asegura correctamente el asiento a tu bicicleta y haz las mantenciones necesarias para que el sistema de soporte no falle. Recuerda: el asiento debe mirar siempre al frente y no moverse en ningún sentido al sentarte o girar.
Te invitamos a visitar nuestros productos aquí.
¿Desplazarte se te ha transformado en un dolor de cabeza?, ¿estás buscando alternativas para ir más rápido de un lugar a otro, pero sin gastar demasiado?, si es así, seguramente las bicicletas eléctricas y las bicimotos están dentro de tus opciones. Son dos alternativas relativamente económicas y similares entre sí, que – en algunas de sus versiones – pueden llegar a confundirse. Aquí te contamos 5 diferencias clave, que deberías tomar en cuenta a la hora de comparar.
Aclarando conceptos
Primero lo primero: ¿de qué hablamos cuando hablamos de bicicletas eléctricas y bicimotos?
Una bicicleta eléctrica es una bicicleta convencional a la que se ha adicionado – desde su armado original o en algún momento posterior – un motor con baterías eléctricas recargables. Este motor funciona complementando la fuerza del conductor al pedalear, pero jamás funciona sólo: motor encendido o no, una bicicleta eléctrica sólo se moverá sólo si el conductor pedalea.
¿Y la bicimoto?, es un tipo de vehículo un poco más difícil de definir, dada la amplia variedad de vehículos que son conocidos como bicimotos. Algunas bicimotos son muy parecidas a las motos de bajo cilindraje, mientras otras se parecen mucho más a una bicicleta; sin embargo, todas tienen en común tanto la existencia de pedales, y que esos pedales se utilizan para encender el motor de la bicimoto. Una vez encendido el motor, no es necesario seguir pedaleando.

Entonces, ¿Cuáles son las diferencias?
1. ¿Quién pedalea?
Algo de esto ya lo comentamos. La base de tracción – eso que hace que el vehículo se mueva – de una bicicleta eléctrica es distinta a la que usa una bicimoto: mientras la primera necesita que el conductor se mantenga pedaleando todo el tiempo, la segunda necesita que este pedalee sólo al principio del viaje. Dicho de otro modo: la bicicleta eléctrica se mueve complementando la fuerza humana y del motor, mientras la bicimoto se mueve exclusivamente por acción del motor (luego de encendido).
2. Tipo de motor
No es necesario volver a aclarar que el motor de las bicicletas eléctricas es – como su nombre lo indica – eléctrico. Estos vehículos funcionan con baterías recargables, que pueden ser de plomo, níquel o litio, y que pueden haber sido incorporadas desde fábrica, o adicionadas a una bicicleta convencional.

Por otra parte, la mayoría de las bicimotos utilizan motores de combustión interna, conocidos como motores de explosión. En términos simples, este tipo de motor utiliza la fuerza que se genera al consumir el combustible – una mezcla de gasolina y aceite para motor – para mover el vehículo. Cuando el conductor pedalea inicialmente, lo que hace es poner en marcha el proceso de combustión y, por esto mismo, no es necesario seguir pedaleando después.
Es importante reconocer, en todo caso, que algunos modelos de bicicletas eléctricas son clasificadas como bicimotos por las leyes de seguridad vial (ya te contaremos por qué), de modo que – en cierto sentido – existen también las bicimotos con motor eléctrico. Por supuesto, estas “bicimotos eléctricas” funcionan del mismo modo que las bicicletas eléctricas en términos de tracción humana-motor.
3. Velocidad máxima
Las bicicletas eléctricas estándar tienen motores de 250W (aunque es posible encontrar modelos para niños, desde los 150W); si el motor de la bicicleta eléctrica supera los 250W será considerada una bicimoto para efectos legales, del mismo modo que los vehículos de 2 ruedas con motores de combustión menores a los 49cc. Traducido a velocidad:
- Bicicleta eléctrica con motor de 250W: 25 km/h.
- Bicimoto con motor eléctrico de entre 300W y 500W: hasta 45 km/h.
- Bicimoto con motor de combustión de menos 49cc: hasta 80 km/h.
4. Clasificación vial
Dadas las diferentes velocidades que alcanzan las bicicletas eléctricas estándar, las bicicletas eléctricas con motores de mayor potencia o bicimotos eléctricas, y las bicimotos con motor de combustión, la clasificación vial de cada uno de los vehículos es distinta. Mientras las primeras se consideran bicicletas, las dos últimas se consideran motos.
¿Qué quiere decir esto?, que mientras las bicicletas eléctricas pueden circular por ciclovías, las bicicletas eléctricas con motores de mayor potencia o bicimotos eléctricas, y las bicimotos con motor de combustión deben circular por la calzada.